Dunas de Erg Chebbi


Erg Chebbi es el único “erg” (mar de arena o mar de dunas) sahariano de Marruecos y uno de los más extensos del país, además de uno de los más espectaculares del mundo. Tiene una extensión de 22 kilómetros de largo y 5 kilómetros de ancho y sus dunas, que toman la forma de diferentes formaciones de arena, alcanzan una altura máxima de 150metros. Las dunas del Erg Chebbi se encuentran a unos 40 kilómetros al sudeste de Erfoud.

Existe una leyenda acerca del origen de las dunas de Erg Chebbi. Según esta leyenda, las dunas fueron directamente creadas por dios como castigo a los habitantes de la cercana Merzouga por haberse negado a dar cobijo a una mujer vecina y su hijo durante una festividad local. El castigo fue en la forma de una tormenta de arena, que enterró el pueblo de Merzouga.

El erg está compuesto de un mar de arena increíblemente llano y del cual surge de repente una larga montaña de arena. Esta montaña está rodeada por todas partes de una naturaleza llana y desolada que provoca una sensación extraña e irreal. Además de las formaciones de arena, existen también áreas, especialmente al salir del erg, donde encontrarán enormes extensiones de las zonas más llanas que jamás hayan visto, donde no hay absolutamente nada aparte de pequeñas y negras piedras distribuidas uniformemente por el suelo.

Pueden llegar hasta el erg en autobús desde Merzouga, que se encuentra a unos 3 kilómetros del Erg Chebbi. Si disponen de su propio vehículo pueden contratar los servicios de un guía en Rissani o en Erfoud, aunque también pueden hacerse con un camello para vivir una verdadera experiencia del desierto… La ciudad principal más cercana es Marrakech la cual, aunque se encuentra a unos 550 kilómetros de Merzouga, ofrece buenos medios de transporte y excursiones de uno o varios días al desierto.

Cómo sobrevivir en el desierto
El viaje
Si quieres ir este verano a Marruecos, organiza cuanto antes tu escapada para que los vuelos te salgan más baratos y no tengas problemas de alojamiento. Para hacer un viaje fuera de los circuitos convencionales, pero seguro y fiable, ponte en contacto con Alí ‘el cojo’ (www.alielcojo.com) o con el Club Camaleón 4×4 (www.clubcamaleon4x4.com).

Dónde dormir
Marruecos tiene posibilidades muy variadas de hospedarse y a muy buen precio. En las grandes ciudades, como Marrakech, puedes encontrar algunos hoteles con encanto por menos de 100 euros la noche, como el Golden Tulip Farah. De camino al desierto, también hay buenos hoteles, por unos 70 euros, en Ouarzazate. En el Erg Chebbi, hay dos enclaves para soltar la mochila y dormir a pierna suelta tras el agotador viaje, Merzouga, el feudo de Alí ‘el cojo’, y Erfoud, algo más turístico.

Dónde comer
Para comer, prueba el cous-cous y el tallín de pollo, cordero o verduras, platos capaces de levantar a un muerto después de una larga jornada en el desierto. También son deliciosos los dulces. En el capítulo de bebidas, quitando el té, que lo tomarás a todas horas, la cosa se complica, ya que la religión musulmana prohíbe el consumo de alcohol (en los hoteles sí te sirven). Así que sé previsor si quieres llevar unas cervezas a las dunas y escóndelas en el macuto. Te sabrán a gloria mientras contemplas el atardecer.

Qué comprar
Otro de los grandes atractivos son las compras. Cuero, cerámica, chilabas y babuchas, alfombras, bisutería… Sólo de ti y de tu habilidad en el regateo, dependerá el precio final.

3 comentarios en Dunas de Erg Chebbi

  1. Hola a todos :
    Nosotros tambien Acabamos de llegar de Marruecos. Apasionante sus gentes, sus paisajes y todo lo que hemos vivido.
    Hemos sentido el calor de Marrackeg con su maravillosa plaza y sus gentes que no paran de ir de un sitio a otro. Son tantos los estímulos que no sabes a donde mirar para no perderte nada.
    Hemos bajado hasta el desierto pasando por las maravillosas gargantas de Dades con sus llamativas rocas esculpidas de manera natural por el viento. Difícil se hace poder comparar esta estupenda vista paisajística con la impresión que nos causó a todos también el otro lado de la garganta cuando entramos en Todra y sus inmersas paredes rojas parecían envolvernos. Unos paisajes inigualables. Dormimos en un estupendo hotel donde nos acogieron como si estuviésemos en nuestra propia casa. Nos invitaron a fumar la pipa con tabaco de manzana y la compartimos con el calor de la chimenea y los tambores que tocaban algunos chicos y que intentaban bailar los turistas que allí estábamos.
    A la mañana siguiente un estupendo desayuno y a la carretera otra vez, deseando llegar al desierto pero sin querer perdernos ni un sólo detalle porque no podíamos quitar los ojos de los paisajes que veíamos en el camino. Nos subieron por una carretera donde dejamos atrás millones de curvas que ondeaban sobre la montaña y a unos kilómetros nos bajamos del 4×4 para hacer fotos y comprobamos el camino recorrido. Desde lo alto se veía nuestro hotel al que por un lateral le pasaba un río que murmuraba por la noche cuando dormíamos.
    Emprendemos de nuevo la marcha hasta llegar al desierto pasando por Rissani, donde hicimos una parada para ver su mercado local y comprar algunas especies, armicle y diversos caprichos.
    Al fin llegamos al desierto y nos alojamos en un estupendo riad en Hassilabiad en un pueblo bereber con gentes muy hospitalarias y serviciales. Desde allí casi podíamos tocar las dunas del desierto. Una autentica maravilla.
    Al día siguiente visitamos el campamento nómada donde una señora nos sirvió un buenísimo té y nos invitó a tomarlo bajo su Jaima. Por la tarde salimos desde el riad para hacer una ruta a camello que nos conduciría directos al desierto por las majestuosas dunas. Allí y como siempre con una gran sonrisa nos esperaban en el campamento. Por la noche y bajo un millón de estrellas nos colocaron una mesa sobre una manta con su mantel rojo y nos prepararon un riquísimo tallín de pollo que nos supo a gloria. Después del intenso día llegó el momento del descanso en un silencio sonoro y con la luz intensa de las estrellas que apenas te daban ganas de cerrar los ojos.
    Por la mañana desayunamos en aquel entorno tan distinto y luego al riad donde nos bañamos y pudimos disfrutar un rato de la piscina del riad.
    Llegada la tarde nos recogieron y nos llevaron a un pueblo llamado khamlia donde pudimos disfrutar de sus maravillosa música Gnaoa traída desde Malí y cantada ahora por los bereber establecidos en el desierto. Volvemos al riad, estupenda compañía y mejor cena y un merecido descanso.
    A la mañana siguiente partimos hacia Quazarzate una ciudad fascinante a la que llaman el Hollywood de Marruecos por sus estudios de grabación. También hemos visitado la precioso El ksar de Ait Benhaddou es uno de los mejor conservados de todo el territorio marroquí.
    De camino hacia Marrackeg atravesamos el impactante Atlas sorprende sus maravillosos paisajes. En el camino hemos hecho una parada para comer y comprar el milagroso aceite de Argán. Luego continuamos nuestro camino atravesando estas maravillosas montañas llenas de magia y color.
    Por la tarde llegamos a Marrackeg dejando atrás con mucha pena un maravilloso viaje lleno de encanto, buena gente y espectacular.
    Tengo que agradecer a mi estupendo guía y amigo Hassan por siempre lo atento que estuvo con nosotros y como nos hizo llegar el sentimiento de su gente y de su pueblo bereber. MUCHAS GRACIAS HASSAN.
    De verás creo que sin ti nada de esto podía haber sido tan especial y maravilloso. Os recomiendo un buen guía local y si queréis localizarlo os dejo su correo. saharaviaje4x4@gmail.com

  2. Hace 10 dias volvimos mi pareja y yo de un viaje por Marruecos.
    Cómo nosotros también nos servimos de este foro y de las experiencias de otras personas para organizar y perfilar el viaje que mas nos apetecia, hemos creido oportuno ofrecer aquí nuestra opinión. La verdad es que estamos muy contentos de como ha ido todo.
    Recorrer en camello las altas dunas del desierto, dormir en una jaima rodeado de kilómetros y kilómetros de finísima arena, observar en el silencio de la noche un cielo cubierto de estrellas que puedes acariciar con la mano, despertar con la potente luz del sol que nace en el horizonte como una gran bola de fuego… El Erg Chebbi, un campo de dunas móviles en el desierto de la frontera con Argelia, es capacaz de regalar al viajero algunas de las escenas naturales más deliciosas del planeta. Emular al gran Lawrence de Arabia en este viaje requiere paciencia y espíritu aventurero, porque las carreteras de Marruecos están hechas, en muchos casos, más para bueyes que para coches, pero el esfuerzo merece la pena.
    Marrakech, una ciudad bella y cosmopolita, es el punto de partida para este insólito viaje. Antes de coger carretera y manta hacia las dunas, merece la pena dormir aquí un par de días, para empaparse de la bulliciosa vida de sus calles. La plaza principal, Djemma El-Fná, es un colorido mosaico circense de cuentacuentos, mujeres que tatúan delicados arabescos con tinte de henna, encantadores de serpientes y niños que juegan a combates de boxeo. Otro lugar imprescindible es el zoco, un laberinto de tiendas y puestecillos donde harás tus mejores compras. Allí, seguramente, serás asediado por innumerables pelmazos que querrán convertirse en tu guía. No les hagas ni caso y sigue tu camino hacia el café de Francia para aliviar los calores con una buena taza de té y ver el bullicio de la plaza desde la terraza.
    El viaje hacia las dunas conviene contratarlo desde España con alguna empresa especializada en turismo de Marruecos para evitar percances que te fastidien las vacaciones. Ellos se encargarán de trazar la ruta, alquilar el coche, reservar alojamientos y guiarte a través de los 500 kilómetros que separan Marrakech del Erg Chebbi. Nosotros hemos elegido a Alí de adrouinaventure. El camino es duro, pero muy interesante sobre todo a partir de Ouarzazate: te adentras en el Marruecos más profundo, donde podrás visitar las kasbash, antiguas fortificaciones de adobe, además de conocer y compartir las costumbres más ancestrales de su pueblo. Una buena idea es hacer noche en Ouarzazate y, de paso, recorrer los estudios cinematográficos donde se rodaron grandes producciones, como ‘La joya del Nilo’, ‘La Momia’ o varias escenas de ‘Gladiator’.
    Otra opción, siempre después de atravesar las montañas del Alto Atlas, es dormir en Tinerhir para visitar la impresionante Garganta del Todra. El viaje continúa hasta la localidad de Merzouga, a las puertas de las dunas de Erg Chebbi, donde empieza todo un paraíso de arena interminable, salpicado por oasis de película que refrescan y dan sombra. Existe la posibilidad de adentrarse en camello para hacer excursiones, practicar esquí sobre las dunas o darte un tratamiento con arenoterapia. Como verás, también ha llegado la fiebre de los spa. Uno de los momentos más intensos del desierto es ver el crepúsculo desde la gran duna. El sol tiñe de rojos, ocres y sombras las ondulantes montañas, mientras se marcha a descansar y da paso a la noche, con sus millones de estrellas tintineando en el firmamento. Dormir en una jaima en mitad del desierto, eso sí, con ducha y baño, es otra experiencia que nunca olvidarás.
    Lo dicho si alguien necesita más información que me escriba un privado y os paso el email de Ali, aunque tiene una web donde podeis ver un poco mas de información:
    http://www.adrouinaventure.c.la
    !!

    ciao!!

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