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Cuba: Las Playas del Este de la Isla Cubana

Para viajar hacia la capital y al resto del país, es decir, hacia el este o al oriente de Cuba, y siempre próximo a la costa, después de dejar Cayo Levisa, se toma la carretera que conduce a La Habana, próxima la litoral norte, la más bonita y agradable de todas, donde la monotonía no tiene cabida, pues se cruzan pequeños y pintorescos pueblos. Poco antes de llegar al pueblo de Bahía Honda ya estamos en un tramo costero diferente con una zona costera distinta al dejado atrás.

Ya no hay costa baja, sino una costa alta, donde no crece el mangle ni hay presencia de cayos. Es el segundo tramo de la costa norte del que se trató en los primeros números. El mismo se extiende hasta casi la altura de Varadero, de la que trataremos posteriormente. Hasta Ciudad de La Habana el viaje es ameno y entretenido, a lo largo de la costa norte, junto a las aguas azules del Estrecho de la Florida, el cual nunca se deja de observar. Al menos hasta la capital del país, el viaje por esta vía ya ha sido  en Un viaje desde La Habana a Viñales por el Circuito Norte, publicado en esta serie.

Al preguntar a un cubano sobre cualquier dirección debe utilizarse con cuidado la palabra Oriente. En Cuba se entiende sólo por Oriente las actuales cinco provincias del este del país, o sea, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, las que en la antigua división político-administrativa formaban la antigua provincia de Oriente. Por ello, en el lenguaje común utilice mejor el nombre de las provincias y no los puntos cardinales.

Las playas en Cuba

En la capital puede hacer estancia en cualquiera de los múltiples hoteles o casas particulares para visitar los dos grupos de playas que rodean a la capital.

  • Comúnmente a las mismas se les conoce como Playas del Oeste
  • Playas del Este o Playas del Litoral Norte de La Habana, con referencia a Ciudad de La Habana.

Las primeras son comúnmente rocosas y estrechas, profundas y próximas a los nuevos hoteles de la capital. No son continuas, sino que a tramos están interrumpidas por salientes rocosos. Están bordeadas por la urbanización. En algunas de ellas se respira un ambiente marino y en las construcciones es común ver pequeños botes en los pequeños ríos que las cruzan. Tal es el caso de la playa Jaimanitas y, algo más alejada, la de Baracoa. Otras como las de Viriato (nombre poco conocido) y Marianao, son pequeñas y donde se aprovecha el escaso espacio por los bañistas de los barrios vecinos. No son muy populares y por ello no son frecuentadas por mucho público sino por reducidos grupos.


Algo muy diferente son las Playas del Este o Litoral Norte. Éstas forman un espacio arenoso continuo, predominando la poca profundidad y donde los ríos que desembocan pueden ser cruzados sin dificultad, siendo el ejemplo más ilustrativo el río Boca Ciega o Justiz, cuya boca puede cruzarse de orilla a orilla y el agua casi no sube de las rodillas, el cual origina un sistema de lagunas próximas a la costa.

Las playas tienen distintos nombres y todas están cruzadas por pequeños ríos. De oeste a este se halla la playa de Cojímar, cruzada por el río del mismo nombre y que origina antes de llegar a la costa un profundo cañón o desfiladero para llegar al mar, debido a que en la costa norte se hallan las pequeñas alturas conocidas como Habana-Matanzas. Desafortunadamente el río está algo contaminado, aunque hay planes para su purificación. Aquí está localizada la pequeña población que lleva el mismo nombre del río y la playa, Cojímar, célebre porque la misma porque fue inmortalizada por el escritor norteamericano Ernest Hemingway en su novela El Viejo y el Mar. Por supuesto un lugar a visitar es el Museo de la Finca Vigía, donde vivió Hemingway no está lejos, en San Francisco de Paula, por lo que se sugiere visitarlo.

A continuación de Cojímar todo el recorrido es próximo a la orilla del mar, el que se contempla durante todo el trayecto. La primera playa que se halla es la de Bacuranao, atravesada por el río de igual nombre. Como dato curioso debe señalarse que en ambos ríos se hallan pequeños torreones o fortalezas, las que fueron construidas por los españoles para proteger a la naciente Ciudad de La Habana contra el ataque de los corsarios y piratas, tal y como sucedió en 1762 cuando los ingleses al mando de los almirantes Albemarle y Pocock ocuparon La Habana y la mantuvieron durante nueve meses.

Próxima a Bacuranao se halla la Playa Tarará, cuyo pequeño río forma un pequeño entrante semejante a un pequeño estuario conocido localmente como El Itabo. Le siguen las playas Santa María del Mar, Veneciana, Boca Ciega (por donde pasa el río de igual nombre) y, por último, Guanabo y Brisas del Mar, siendo estas últimas las más conocidas de todas. En realidad es una sola playa, muy extensa, con diferentes nombres.

Estas playas tienen como característica general que están resguardadas hacia el sur por las citadas elevaciones, lo que hace interesante que para llegar a ellas halla que tomar la carretera conocida como Vía Blanca, la que comunica Ciudad de La Habana con Matanzas, la Atenas de Cuba, ciudad situada junto a la bahía de igual nombre. Sólo mediante cuatro interesecciones se puede llegar desde la Vía Blanca a estas playas en ómnibus y autos: el primero está junto a la Playa Tarará, el segundo en Boca Ciega, el tercero después del Restaurant Gato Verde, en la calle 462 (la que desciende hacia el mar de manera escalonada, cruzando un sistema de terrazas de origen marino, semejante al de la calle G en el Vedado, donde se distinguen cuatro de estas formaciones hasta llegar al malecón habanero), y el cuarto en la calle 506, en el punto conocido como La Conchita.

Es un espectáculo realmente hermoso detenerse desde cualquier punto alto de las citadas elevaciones, en especial a casi 100m después de pasar la calle 462, próximo al Mirador de Bellomonte. Ello puede hacerse a cualquier hora, aunque el mejor momento es en las primeras horas del amanecer y las últimas del atardecer, donde todo se divisa nítidamente con condiciones excepcionales para la toma de fotos a los pies del observador, en particular toda la playa, sus trenes de olas, el diferente tono de azul del mar con relación a la profundidad, la vegetación y las construcciones de Guanabo y puntos vecinos.

Todas estas playas, al igual que en el resto de Cuba, son públicas. Se comunican entre si fácilmente desde Tarará hasta Guanabo y es común que un bañista comience a disfrutar de una playa que se halla en un extremo y al finalizar el día termine en otra playa, situada en el otro (extremo). Son casi 10 km. de playas. Es común el caminar por todas y se convierte también en otro atractivo, por lo que es común ver los grupos de jóvenes recorriendo las playas ida y vuelta varias veces al día.

En todas ellas hay lugares donde se puede obtener todo lo necesario para disfrutar de un buen día. En cuanto a hospedaje existen varios hoteles desde Tarará hasta Guanabo, siete u ocho, tales como los llamados Villa Tarará, Villa Armonía, Mirador del Mar y Villa Los Pinos, Hotel Atlántico y el Aparthotel Las Terrazas, siendo el más conocido el Gran Hotel Arenal o Itabo. En la actualidad el mismo está en reparaciones, posiblemente en todo el 2008 y parte del año siguiente. Pero puede pensarse en él como opcional futura, pues es único en su construcción, pues está construido en una de las lagunas que forma el río Boca Ciega o Itabo, sin alterar la vegetación, algo semejante al hotel La Moka, en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario.

Pero si lo desea puede hospedarse en Ciudad Habana, que se encuentra apenas a 20 km. de Guanabo, con numerosos hoteles y casas de alquiler. El viaje de regreso en coche es agradable, debido a que en el recorrido junto al mar ofrece vistas diferentes tanto de ida como de regreso.

Continúe hacia el este. Otras sorpresas le aguardan.

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